En las rocas.

A veces, de madrugada, miro por la ventana y los busco, a ver si existen.
Y sólo sorprendo a la bolsa plástica que, por alguna razón, no quiso aparecerse en la tarde, a la vieja que conversa con las putas, al goteo misterioso y monótono de los balcones, a las polillas bohemias, y por último, un par de gatos disputando el último trozo de paloma.
A veces, pero sólo de vez en cuando, de madrugada, miro afuera y los busco, para ver si existen; y rara vez, cuando se da la ocasión, cuando el vaso frío y tañeante me lo permite, los veo...
Allá iban a lo lejos, esquivando adoquines sueltos.
Aún así, a veces, pero sólo a veces, miro afuera y los busco, a ver si existen.
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